Protección ecológica y contra los gases invernadero (Tamara)

  • Recientemente se ha producido un interés renovado en la energía nuclear como solución al agotamiento de las reservas petrolíferas y al calentamiento global ya que la demanda de electricidad está incrementándose y la energía nuclear no genera directamente gases de efecto invernadero, en contraposición a las alternativas habituales tales como el carbón. Sin embargo, la minería, el proceso de uranio, el transporte de piezas y combustible, el desmantelamiento y tratamiento de los residuos sí implican emisiones de gases de efecto invernadero. Según la Asociación Nuclear Mundial las emisiones que proceden del ciclo completo de la vida de una central nuclear son comparables a las de la energía eólica y mucho menores que cualquier otro sistema de generación de electricidad.[47]
  • Alemania ha combinado el apagado con una iniciativa para la energía renovable y quiere incrementar la eficiencia de las plantas de energía fósil en un esfuerzo para reducir su dependencia del carbón. De acuerdo con el ministro alemán Jürgen Trittin, en 2020, esto reducirá en un 40% las emisiones de dióxido de carbono en comparación con los niveles de 1990. Alemania se ha convertido en uno de los líderes en los esfuerzos por cumplir con el protocolo de Kyoto. Los críticos con la política alemana han destacado la supuesta contradicción entre abandonar la energía nuclear y las instalaciones de energía renovable, cuando ambas tienen muy bajas emisiones de CO2. Por el momento Alemania es el 4º país consumidor de energía eléctrica nuclear del mundo.
  • También se aduce que los reactores nucleares, así como otros tipos de plantas de energía, elevan la temperatura de los ríos que se utilizan como refrigeración, lo que supone un peligro para la salud de los peces en determinados ecosistemas. Esta amenaza se reduce mediante el uso de torres de refrigeración, que se sitúan en lugares donde el calentamiento adicional se estima inaceptable.
  • Todos los residuos radiactivos son clasificados, envasados y almacenados (debido a su peligrosidad), en comparación con otras fuentes como el carbón o el petróleo, cuyos vertidos se emiten directamente al entorno.
  • Los residuos nucleares pierden su radioactividad con el paso del tiempo. Después de 50 años, el 99,1% de la radiación ya ha sido emitida,[48] lo que presenta un fuerte contraste con el arsénico, el azufre y otros elementos químicos que son estables y existirán para siempre, y que son liberados al quemar carbón.[49] [50] A pesar de ser muy controvertido, los defensores de la energía nuclear mantienen que la solución del enterramiento para los residuos está muy probada. Así se señala el ejemplo natural de Oklo, reactor nuclear natural, en el que tales residuos han estado almacenados durante aproximadamente 2 mil millones de años con una contaminación mínima del ecosistema circundante. Los residuos nucleares se generan en un volumen pequeño, siendo menos del 1% de los residuos tóxicos en los países industrializados. En ciertos países el 96% de los residuos nucleares podrían ser reciclados y reutilizados, si los riesgos adicionales de proliferación fueran aceptables.[51]
  • De acuerdo con los grupos antinucleares, los escapes de contaminación radioactiva cuestionan en general la seguridad de las plantas de producción nucleares. También se sostiene que las plantas de energía nuclear son un peligro para la salud. Para conocer estos riesgos todos los operadores de instalaciones nucleares están obligados a efectuar mediciones de radiación en y alrededor de sus emplazamientos así como a informar de todas las partículas y radiación que emiten, debiendo ser certificados por la autoridad reguladora (el CSN en el caso español). Esta práctica es más o menos la misma en todos los países que son miembro del OIEA. En caso que existan emisiones significativas, esto es por encima de los límites prescritos por la NCRP, y siendo obligatorio para los miembros del OIEA, se debe informar al OIEA y asignársele una calificación INES de 5 o superior, lo cual es muy raro. Todas las instalaciones de los países miembros del OIEA son comprobadas con regularidad. Además todos los operadores están obligados a poner todas las medidas a disposición del público. Como promedio una persona que viva cerca de una planta nuclear recibirá de ella un 1% del total de radiaciones naturales, lo que se encuentra dentro de los límites de seguridad.[47] [52]
    • En Gran Bretaña, estudios llevados a cabo por el Comité sobre Aspectos Médicos de la Radiación en el Medio Ambiente (COMARE, por sus siglas en inglés) en 2003, no hallaron ninguna evidencia de incremento de cáncer infantil alrededor de las plantas nucleares. Sí encontraron un exceso de leucemia y linfomas no-Hodgkins (NHL) cerca de otras instalaciones nucleares entre ellas las plantas de: AWE Burghfield, UKAEA Dounreay y BNFL’s Sellafield. El COMARE ha afirmado que es improbable la vinculación con los materiales nucleares, pero admite que “el exceso alrededor de Sellafield y Dounreay no parecen deberse a la casualidad, a pesar de que no hay actualmente ninguna explicación convincente”.

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